miércoles, 3 de septiembre de 2008

Saludo



No acostumbro a escribir cuadernos de bitácora, por la sencilla razón de que no sé escribir ¡Jua, ja, ja! Así que, en el último abordaje, he raptado a un lechuguino que me sirve de secretario: espero que no me traicione y ponga cosas que yo no digo,porque si llego a descubrirlo ¡por las tripas de Simbad,juro que lo haré asar lentamente y sin sazonarlo!
Gracias al botín de todos estos años de piratería y pillaje,he decidido retirarme a esta isla perdida de los mares del Sur,con parte de mi tripulación,los más fieles, y mi loro Felipe, del que no sé la edad pero debe ser más viejo que el condenado mundo.Y mi destilería portátil de ron, eso no puede faltar aqui.
A pesar de haber cometido innumerables correrías a lo largo de mi vida, juro que jamás maté a nadie, excepto en mi propia defensa y siempre ordené a los de mi tripulación que respetasen a las mujeres.Si alguna vez hice pasar a alguien por la quilla o lo hice caminar por la plancha, fue sólo por la necesidad de abortar cualquier acto de indisciplina y como ejemplo para futuros intentos de transgredir mi autoridad.
Y ahora, voy a descorchar unas botellas de ron jamaicano del que llevaban las bodegas de aquel carguero inglés que encontramos a la deriva cerca de las costas de las Guayanas... coged un vaso y servíos el que queráis ¡por doscientos tiburones desdentados!

1 comentario:

El Ratón Tintero dijo...

Te voy a hacer un regalo de bienvenida por estos mundos, para que te vayas sintiendo como en casa.
Es un hiperbreve de Ana María Shua, titulado: "¡Arriad el foque!".

¡Arriad el foque!, ordena el capitán. ¡Arriad el foque!, repite el segundo. ¡Orzad a estribor!, grita el capitán. ¡Orzad a estribor!, repite el segundo. ¡Cuidado con el bauprés!, grita el capitán. ¡El bauprés!, repite el segundo. ¡Abatid el palo de mesana!, grita el capitán. ¡El palo de mesana!, repite el segundo. Entretanto, la tormenta arrecia y los marineros corremos de un lado a otro de la cubierta, desconcertados. Si no encontramos pronto un diccionario, nos vamos a pique sin remedio.