sábado, 28 de marzo de 2009

Tortuga (2)


En fin, los españoles expulsaron varias veces a los malditos filibusteros de Tortuga, en su mayoría franceses e ingleses, pero debido a su escasa importancia económica y al reducido tamaño del territorio, optaban por abandonarla, pues consideraban excesivo el mantener una guarnición permanente en la isla. Esto provocaba que los filibusteros volvieran a ocuparla y que los españoles volvieran de vez en cuando a dar una batida. Tras una de ellas y anticipándose al regreso de los ingleses y franceses expulsados, fue ocupada por los holandeses. Esta mezcla de aventureros, contrabandistas, mercaderes más o menos ilegales, corsarios y filibusteros, junto a los recién llegados bucaneros de Hispaniola, fueron asentándose en la isla y a piratear y comenzaron a llamarse a ellos mismos "Hermandad de la Costa". Esta hermandad estaba única y exclusivamente formada por miembros masculinos, pues las mujeres tenían prohibida la entrada en esta isla, con las consecuencias que ahora relataré.
Los franceses han enviado a un gobernador con tropas, D'Ogeron creo que se llama, al considerar que la isla debería formar parte de sus colonias, ya que los españoles han optado definitivamente por no ocuparla y que la "población" era francesa en su mayoría. Y si no lo era, ya se encargaría él de que así fuese. Al ver la clase de chusma que tenía que gobernar y controlar, una de las primeras medidas que tomó fue expulsar a todos los ingleses. Otra, muy sonada, "importar" 1.650 prostitutas, medida que, en principio, puede parecer fuera de lugar pero que perseguía básicamente un objetivo: erradicar la homosexualidad. ¡Sí! ¡esos franchutes siempre igual!... Matelotage le llaman a las frecuentes uniones homosexuales ¡Lechuguino!: "cordelería" ¡como si estuviesen haciendo nudos marineros! ¡malditos gabachos sarasas!
Bien, ya está bien por ahora, lechuguino: vamos a asomarnos a ver si encontramos esas ropas y nos autoinvitamos a la fiesta que tienen montada esos cangrejos de arena traidores ¡por todas las anguilas que me las pagarán!


(Artehistoria) (Historia de los Bucaneros de América)

viernes, 20 de marzo de 2009

Tortuga (1)


Hemos cruzado a la parte sur de Tortuga aprovechando la noche, cerca de Cayona. Esos gusarapos están de fiesta: mejor que mejor; esperaremos a que el ron haga su efecto para entremezclarnos con la miltitud alcoholizada...pero el lechuguino y yo necesitamos otras ropas, por muy borrachos que estén, mis hombres nos reconocerían casi con toda seguridad...tenemos que buscar la parte de atrás de alguna casa y robar la colada de algún tendedero, no se me ocurre otra cosa menos arriesgada.
Mientras esperamos, os contaré algo sobre esta maldita isla, a la que se le llama Tortuga porque su forma recuerda al caparazón de ese animal, o eso dicen, porque a mí me parece una isla como todas y no le veo forma de tortuga por ninguna parte.
Colón descubrió esta isla en su primer viaje. Dista de Hispaniola unas 2 leguas* y en principio pertenecía a España. En tiempos de FelipeII la parte occidental de Hispaniola -como ocurrió con otras colonias insulares españolas- sufrió las consecuencias de las guerras que se sucedían en Europa, puesto que las mercancías pasaban de largo camino de la metrópoli que, debido a esas contiendas, engullía cantidad de suministros y riquezas para mantener y pagar a los ejércitos.
El contrabando se generalizó y si en Europa católicos y protestantes estaban enfrentados, aquí comerciaban libremente e intercambiaban productos sin el gravamen que suponían las tasas de la Casa de Contratación. Contrabandistas ingleses, franceses, holandeses y portugueses cruzaban desde las costas americanas hasta la parte occidental de Hispaniola y vendían sus productos a los colonos españoles, quienes a su vez vendían otros a los contrabandistas, en especial cuero. Pero, ya bajo el reinado de FelipeIII, la Audiencia de Santo Domingo decidió tomar cartas en el asunto y efectuó una redada entre los comerciantes ilegales españoles: curiosamente, más que las posibles mercancias adquiridas al margen de la ley, lo que trascendió fue el hallazgo de más de 300 biblias luteranas entre la población católica española: ¡hasta aquí podíamos llegar! El asunto era inadmisible para el gobierno metropolitano y el rey ordenó el desalojo y abandono de la parte occidental, Tortuga incluída. Todos los habitantes fueron evacuados y en 1606 dos tercios de Hispaniola estaban deshabitados. Gran cantidad de ganado, del que se obtenía el cuero, quedó abandonado volviendo al estado de salvajismo, reproduciéndose sin control y proliferando sin medida.
Estos desalojos se produjeron también en otras islas antillanas que, como antes se dijo, padecían las mismas condiciones que Hispaniola. En uno de ellos, en San Cristóbal, una flota española desalojó a contrabandistas ingleses y franceses, aunque una parte de estos segundos logró hacerse a la mar y escapar, llegando a la parte abandonada de Hispaniola, frente a Tortuga. Al llegar se encontraron con que había abundancia de ganado suelto, así que decidieron instalarse: Este sería el principio de los bucaneros.
La palabra bucanero proviene de la lengua de los indígenas caribes, en la que la palabra bucán (o bucana) sirve para nombrar a una rejilla de una madera resistente que se utiliza para ahumar la carne. Los refugiados franceses, que con el tiempo habían ido incrementando su número con aportaciones de otras islas, copiaron de los indígenas este sistema de conservación, al haber carne en abundacia, por lo que se les empezó a llamar bucaneros (fr. boucaniers).



No se debe confundir a los bucaneros con los filisbuteros ni con los piratas (como yo ¡por todos los demonios de los abismos!), aunque, al final, todos nos dedicamos a lo mismo.
Los filibusteros sólo actúan bordeando las costas con pequeños barcos, rápidos y maniobrables y rara vez se adentran en alta mar, a menos que no sea para huir como liebres asustadas ¡por las branquias de todas las merluzas! Más que abordar navíos, atacan pequeñas poblaciones costeras para saquear en tierra. Muchos filibusteros se asentaron en Tortuga y desde allí comenzaron a hacernos la competencia por todo el Caribe.
Por su parte, los bucaneros volvieron al antiguo comercio ilegal del cuero junto con la carne ahumada, contraviniendo así los dictámenes del gobierno de España, que veía cómo sus esfuerzos por dejar desierta esa zona habían sido inútiles, esta vez a causa de estos bucaneros, así que decidió exterminar al ganado, fuente de la materia prima en la que se basaba el contrabando.
Este exterminio provocó que la mayoría de los bucaneros se fuese a Tortuga, controlada por los filibusteros franceses, y que se asociaran con ellos para dedicarse a la piratería (aunque nada comparable a lo mío ¡malditos impostores!).
Lechuguino ¿estás escribiendo? tendremos que buscar para tí unas ropas de mujer, estás demasiado delgado para encontrar algo de tu talla ¡no pongas esa cara y carga la pluma, que aún no he terminado de narrar la historia de esta condenada isla! ¡por las púas de todos los erizos!




* unos 10 kilómetros

(Continuará)

domingo, 8 de marzo de 2009

Cementerio de Cuadernos de Bitácora

Las corrientes nos han traído a las costas de Hispaniola, frente a Tortuga, desde aquí puede divisarse su silueta. Por fortuna no hemos sido avistados y nadie sabe de nuestra llegada, así que esperaremos a la noche para acercarnos, hay luna llena y no será difícil atracar en alguna cala lejos de la vista de todos; necesito pescar a esos malnacidos por sorpresa, pues estarán convencidos de que el mar habrá dado buena cuenta del lechuguino y yo. Craso error que pagarán caro. Espero que no hayan vendido mi barco, nadie se atrevería a comprarlo sabiendo su procedencia...aunque si han divulgado mi muerte, es posible que alguien se atreva a adquirirlo, muchos querrían poseerlo ¡el mejor barco que jamás surcó el Océano!
Al llegar aquí hemos encontrado algunas cajas en la arena de la playa, restos de algún naufragio, ninguna con comida; ropa y trastos inútiles. Pero entre ellas, una que contenía papeles y a la que una ola estrelló contra una roca, rompiéndose y dejando la orilla llena de ellos al retroceder. El lechuguino ha salido corriendo, antes de que el oleaje volviera hasta ese punto, y ha rescatado muchos que, aunque algo mojados, aún pueden leerse en gran parte. Otros han sido arrastrados por la marea mar adentro y se perderán irremisiblemente para siempre.
Cuando nos hemos sentado a ojear los legajos rescatados, han resultado ser cuadernos de bitácora. Proceden de los barcos más diversos, al parecer hundidos, abandonados o varados indefinidamente y -jugarretas del destino- el buque que los trasportaba ha terminado hundiéndose.


La playa era un cementerio de cuadernos de bitácora, historias de zozobras y naufragios que han terminado borradas por el mismo mar que hizo sucumbir a sus protagonistas...
...¡Lechuguino! ¿estás tomando nota? Ya llevabas días sin escribir nada, pero en cuanto demos con esa canalla vas a tener trabajo, ya lo creo ¡por los dientes de todas las orcas! ¡necesitarás papel y tinta en abundancia para contar lo que voy a hacerles uno a uno a ese hatajo de escolopendras despreciables!



jueves, 19 de febrero de 2009

¡Malditos desleales!

¡Brrrr! ¡Por fin he llegado a alguna parte!
Me pillaron mirando ensimismado aquellos cuadernos franceses llenos de lujuriosas mozas y aprovecharon para amarrarme y montarme en un bote con el lechuguino. Nos soltaron en alta mar sin más ayuda que una cantimplora y un cuartillo de ron y hemos navegado todo este tiempo guiados por las estrellas, hasta que hemos conseguido tocar tierra. Ni siquiera los más fieles me han seguido, con lo cual han demostrado su bellaquería ... ¡ratas traidoras! Pero ¡por todos los cetáceos! ¡pagarán cara su osadía! Sé que siguieron rumbo a Tortuga y nosotros debemos estar a menos de 4 días de navegación, según mis cálculos ¡en cuanto les eche el guante verán lo que ocurre por traicionarme! Y mi barco... ¡se fueron en mi barco! ¡maldita canalla vil y rastrera!
¡Lechuguino! busquemos un lugar donde pasar la noche y algo de comer, hay que reponer fuerzas para partir en seguida hacia Tortuga, antes que esa pandilla de alacranes de cañaveral zarpe hacia otro lugar. Los atraparé y entonces...¡por todas las medusas, probarán mi furor!


jueves, 22 de enero de 2009

Eso No era Todo, amigos.

Aún hay más, quedaba lo mejor que lo tenía el lechuguino este escondido entre sus ropajes... ¡sabandijas abyectas! ¡Y pensar que no tenían la menor intención de compartir conmigo ni un ápice del botín! Conmigo, con su viejo capitán de toda la vida, que jamás los abandonaría por nada... bueno, pensándolo mejor, puede que los abandonase, de hecho ya les he jurado que se bajarán todos en Tortuga...¡todoooooos!... ¡maldito hatajo de degenerados! Mirad, mirad lo que tenía el lechuguino escondido ¿será... ? ¡Por todas las sardinas!:









¡Chusma afrancesada! La próxima vez que elija una tripulación ya pondré cuidado en ...¡gloups!


¡¡¡Lechuguinooooo!!! ¡¡¡Trae más roooooon...!!!

miércoles, 14 de enero de 2009

Moda Pirata

¡Por los rayos de todas las tormentas! ¡Malditos gusarapos de estanque!
Anoche bajé a los camarotes, mi tripulación estaba demasiado silenciosa. Allí me los encontré, todos bajo la luz de un fanal, fija la mirada en algo que sostenía este lechuguino entre sus rodillas y que al principio no acerté a ver entre tantas espaldas y cabezas apiñadas; boquiabiertos y absortos, ninguno se percató de mi llegada, así que los sorprendí in fraganti. Pensé que se trataba de algún objeto precioso que por cualquier motivo querían ocultarme, o quizás les estaba leyendo alguna historia interesante, dado que ninguno de a bordo sabe leer medianamente bien, excepto el lechuguino. ¡Nada de eso! Estos intrérpidos caballeros de fortuna estaban viendo un libro, sí...¡un libro francés de figurines que les han robado a esas malditas hijas de congrio que nos abordaron! ¡No sé cómo no me he tirado por la borda o la he emprendido a mandobles con todos ellos! Les he confiscado el dichoso libro y les he quitado la ración de ron de una semana, aparte de haber jurado por todos los mounstruos del los abismos que en cuanto lleguemos a Tortuga no quiero volver a verlos nunca más!¡A ninguno!
¿Estás escribiendo, lechuguino de todos los diablos que se te lleven? ¡No quiero que escamotees ni una letra, o te haré pasar por la quilla! -eso si esa pandilla de desertores afrancesados que tripulan el barco me obedecen- ¡¿Qué murmuras lechuguino? !¿Crees que estoy sordo? En cuanto pueda aprender a leer, repasaré todo lo que has escrito y ¡ay de tí si me estás engañando!
Y ahora dame ese maldito libro franchute, quiero verlo bien, no sé a qué venía tanto misterio y... ¡glub y reglub! ¡Lechuguino!: ¡que nadie me moleste en los próximos días de singladura a menos que el barco se esté hundiendo! ¡y trae el ron, por las barbas del mismísimo Neptuno!






¡Canallaaaaaaaaas! ¡¡A fregar la cubierta todos!!
Y aún hay más...¡no te digo, panda de BRRRRRRR!...Tú lechuguino, deja de escribir y dime qué pone aquí, que tampoco sé leer en francés...

jueves, 8 de enero de 2009

Después del abordaje

¡Malditos gaznápiros! Fuimos abordados por el barco de Calicó Jack cuando nos dirigíamos a Tortuga para pasar la Navidad. Ordené disparar a mis hombres, pero ¡oh pavor!: la tripulación que nos abordaba desde el barco del viejo Rajkham no era normal ¡Mujeres! ¡mujeres guapísimas y esbeltísimas -o al menos eso nos parecieron-! ¡y enseñándolo casi todo! ¡por la tinta de todos los calamares! Ambos barcos hemos estado a la deriva varios días -ellas nos abordaron, que conste- y, a pesar del gafe que supone llevar mujeres a bordo...bueno, pues eso, que una excepción confirma la regla. Tampoco he atendido mi bitácora adecuadamente, entre otras cosas porque enmedio de tanta algarabía y alborozo desmedido, se me perdió el lechuguino este...ha aparecido finalmente entre los trastos de la bodega, pero no estaba sólo ¡y parecía tonto cuando lo embarcamos! ¡maldito boquerón! Empapado en aguardiente y con esa...esa,brrr...la verdad es que era guapa ¡malditas anguilas hijas de anguilas!
Con todo este jaleo hemos perdido casi tres semanas y aún estamos enmedio del oceáno. Da igual, ahora no tenemos prisa; ya llegaremos a Tortuga.
¡Lechuguino! ¿estás escribiendo o sigues pensando en tu "maravillosa doncella"? ¡Voto al diablo si esa pandilla de pirañas del Orinoco no están buscando otro bajel al que abordar! Si no lo han hecho ya...por cierto ¿alguien ha visto a mi loro Felipe?


lunes, 15 de diciembre de 2008

¡Nos Abordan!

¡Por todos los bacalaos de Terranova! ¿qué es todo ese griterío? ¡¿es que no puedo tumbarme un rato a dormir sin que esta pandilla de arenques haga una trastada?!
- Capitán, nos atacan y son ¡piratas!
-¿Cómo osa abordar mi bajel ningún maldito cangrejo de río? ¿Es que acaso no han divisado mi enseña? ¡deben ser unos locos!
- Es Calicó Jack, capitán, al menos esa es la bandera que enarbola...
- ¡El viejo Rackham!¡ Seguro que quiere visitarme, no os alarméis! ¿Irán Anne Bonny y Mary Read con él? Si es así, será mejor que las deje en su barco, no me gustaría quedar gafado ahora que pienso retirarme...
- ¡capitán! ¡no sé si es Anne o Mary, pero veo a una mujer en la barandilla del castillete, agarrada al mástil de la enseña de Calicó!
- ¡Lechuguino! ¡dame el catalejo!...¡por todas las sirenas borrachas!¡zafarrancho de combateeeee! ¡armero, a la santabarbara, rápido, distribuye la pólvora!
- pero capitán, ¿no acaba de decir que Calicó viene en son de paz, que son amigos?
- ¡Echa un vistazo, lechuguino, y tú me dirás si eso es venir en son de paz, después de tanto tiempo apartados del mundo!
-¡socorrrooooooo!...

lunes, 1 de diciembre de 2008

Levando Anclas




Hoy es el día, los vientos son propicios y la mar descansa mansamente, azul como el cielo que nos cubre. Si este lechuguino del demonio no se ha equivocado en sus cuentas, hoy debe ser primero de Diciembre. Algunos de mis hombres, jamás lo hubiese esperado de ellos, quieren llegar a Tortuga pronto, para zarpar hacia otros lugares donde pasar la Navidad junto a algunos seres queridos: les he dicho que esto podría ser su perdición, pero les ha entrado el mal de la nostalgia y se han vuelto unos sentimentales ¡por las patas de todos los calamares que se dedicarán a fregar la cubierta y la vajilla durante la singladura! ¡¡serán Marías del Carmen Rodríguez-Fernández!! ¡Mira que gustarles la NAVIDAD! No, si al final el lechuguino aguardentoso este me va a contagiar a toda la tripulación y van a terminar pidiendo una biblioteca en la bodega...¡libros en vez de barriles de ron! ¡por cien mil tibias peladas por la marabunta amazónica, sería la vergüenza de Tortuga!
Pero estoy hablando de zarpar y eso es lo que haremos. El barco está revisado, limpio y dispuesto para que embarquemos, levar anclas, desplegar el velamen y decirle adiós a esta que ha sido nuestra provisional morada. Volveremos, vaya que si volveremos: el botín está enterrado aquí...
Y ahora, voy a decir unas palabras a mi tripulación antes de embarcar, hay que dejar claros un par de asuntos antes de irnos: recordarles lo pactado respecto al botín, la ruta que tomaremos y lo que haremos cuando lleguemos a Tortuga. Y por supuesto, resfrescarles la memoria acerca de quién es el capitán que manda esta nave y a quién hay que obedecer; esto último es porque pienso darles una orden tajante y espero que no haya discusiones al respecto: nada de villancicos por el camino ¡a quien tararee alguno juro que lo haré colgar por los pulgares (aunque sea un ratito) !

jueves, 27 de noviembre de 2008

Nos Vamos de Aquí

Ya está decidido: zarparemos mañana al amanecer, con la bajamar. Los vientos son propicios y levaremos anclas rumbo a Tortuga, donde algunos de mis hombres quieren quedarse, adquirir algún barco y seguir tentando a la suerte: no sabrían vivir de otro modo. Por mi parte no estoy seguro dónde iré, mi cabeza tiene precio puesto en casi todos los puertos de ambas orillas del Atlántico y en otros muchos de casi todos los mares conocidos. He pensado seguir hacia el norte, quizás a Terranova o a Savannah, allí no me buscarán ni me perseguirán, aunque creo que no tardarán mucho en hacerlo pues antes de refugiarnos en esta isla ya había rumores de que su graciosa majestad quiere dejar descansar su corona sobre esas tierras antes de que lo hagan españoles o franceses. También he pensado que hace mucho que dejé mi país y que después de tanto tiempo, no me reconocerán, pero es demasiado arriesgado.
Vaya donde vaya, tengo que zarpar con mi tripulación, ellos nunca me abandonarían: seré su capitán en esta que será nuestra última singladura juntos.
Estoy echando un vistazo a todo este cuchitril que me ha servido de habitación y hay cosas que se quedarán aquí, no quiero cargar con trastos innecesarios ni arrastrar con más objetos inútiles que lo único que conseguirán es avivar mis recuerdos, haciendo más dificil el sosiego de mi espíritu y la claridad de mis decisiones. Pequeños objetos, cada uno con su pequeña historia, su íntima tragedia, mis idas y venidas sin sentido a lo largo de todos estos años de abordajes y saqueos a buques y puertos; contínuas arribadas a playas solitarias de blanca y fina arena, contínuas singladuras esquivando arrecifes, escollos y bajos arenosos, enderanzando rumbos contra la fuerza de las galernas, huracanes y corrientes; manteniendo alta la moral de mi tripulación enmedio de la desesperante calma chicha ...
Aquí, como en otros lugares en los que me detuve alguna vez, dejaré un trocito de mi anónima historia personal, objetos sin más valor que el haber pasado junto a mí un período de mi vida, cobrándola así ellos a su vez.
¡Maldito lechuguino! ¿estás escribiendo o has vuelto a emborracharte ? Desde que le tomaste gusto al aguardiente, me la has jugado dos o tes veces escribiendo cosas que no te dije ¡por todos los vikingos de Groenlandia!¿para qué se me ocurrió obligarte a beber? Si no te he hecho hervir en ron es porque debemos racionarlo para el viaje de vuelta... y porque en el fondo me caes bien ¡trae la botella, Darby McGraw, que te la vas a fulminar tu sólo !

P.S.
Hoy mi canción es el sonido de las olas.





miércoles, 19 de noviembre de 2008


Anoche, sentados alrededor de una buena hoguera y compartiendo un trago de ron, mis hombres y yo decidimos que ya llevamos demasiado tiempo en esta isla perdida. Mi idea al principio era construir una casa y quedarme, pero estamos demasiado lejos de todas las rutas, de todos los rumbos : ¿para qué queremos el botín en un lugar donde nunca podremos gastarlo? Todos echamos de menos tocar un puerto donde poder caminar entre la gente por las calles y una taberna donde susurrar algo en el oído de una buena moza. Mirándolo bien, aquí se está muy tranquilo y nadie nos persigue, pero no deja de ser una especie de condena, apartados de todo atisbo de civilización.
Aprovechando la larga bajamar, hemos varado el barco en la orilla sin culadas, sólo tocando, dejando al aire toda la obra viva para poder limpiar de barbas y teredones los fondos y la carena y calafatear el casco. Hay que desatascar todos los imbornales, limpiarlos y buscar un buen tapón para el de varenga, que no se anegue la sentina como nos pasó una vez rumbo a Belice.
Veremos si las aristas del pantoque se han deformado con el sol y si es necesario, las rectificaremos con vapor. Por suerte, hay buenos carpinteros en la tripulación y aquí en la isla hay una especie de teca, que servirá de buen sustituto para el maderamen de roble podrido por la broma. No es mucho, pero es mejor hacerlo ahora, pues una vez en el mar, "un poco más tarde" es siempre "demasiado tarde".
Le he encargado a "Fat Frank" que recopile todo el pescado salado durante estos meses, todo el aguardiente y todos los cocos que pueda almacenar en la bodega y que rellene la gambuza, sin olvidarse de recontar los barriles de agua potable. Si faltase alguno, le he dado permiso para vaciar los que contengan el aguardiente casero que fabricamos con el alambique, aunque Felipe, mi loro, se enfade. Ya se le pasará.
Mientras algunos cosen las relingas, reparan drizas y escotas desgastadas, revisan puños y nervios del velamen y repasan la cabullería, otros se aseguran de montar todos los herrajes que habíamos guardado sumergidos en aceite de palma durante este tiempo, poniendo todos los tensores y barbiquejos nuevos, para que el botalón quede tieso en la jarcia firme; ya una vez, por no estar bien tensado, se quebró por el empuje del estay, dejando suelto el moco del bauprés en la proa y obligándonos a navegar sin foque, lo que nos hizo orzar y perder propulsión, algo que casi nos cuesta ser apresados por un galeón español que avistó nuestra bandera y quiso darnos caza. En unos días estará todo listo y entonces levaremos anclas, desplegaremos velas y nos haremos de nuevo al mar, el mismo mar por el que llegamos hasta aquí y que tiene mil caminos que llevan a alguna parte: a todas las partes...
...¡Lechuguino! ¿estás tomando nota?: si has cambiado una sola palabra te prometo que te pasarás media travesía subido al palo mayor ¡por todos los teleósteos del abismo!


miércoles, 12 de noviembre de 2008

Terrible Condena.

Barent Fokke, condenado a no volver nunca a puerto, a navegar eternamente doblando el Cabo de Hornos una y otra vez contra todas las galernas del mundo. Pero Dios ha tenido piedad de tí, Holandés maldito, te ha dejado pisar tierra una vez cada cien años para que busques una mujer que quiera acompañarte en tu aciaga travesía sin fin. ¿Quién querría embarcar en tu buque fantasma para pasar el resto de la eternidad vagando por las más terribles y violentas aguas que jamás se vieran, sin rumbo ni destino? Nadie, Barent Fokke, nadie. Siempre estarás sólo. Holandés Errante, ¿estás ahí?




"Flying Dutchman" compuesta por Tori Amos.

jueves, 6 de noviembre de 2008

Escojí ser Pirata.








He estado escuchando a Darby McGraw, el lechuguino, quien me ha estado leyendo un libro que relataba la vida y peripecias del Gran Almirante Barbarrroja a quien, aún siendo infiel, admiro como gran navegante que fue. Yo también he asaltado puertos y los he saqueado, pero mis acciones, insignificantes comparadas con las del famoso turco, no serán recordadas en los libros de historia: es por eso que a veces, con la lengua suelta por el ron, le dicto a Darby los recuerdos de mis aventuras y desventuras, de mis derivas y derrotas.

Los recuerdos más bellos que guardo son los de la infancia , cuando vivía protegido por mis padres y apartado de los peligros y tentaciones del mundo. Mi madre, de humilde condición pero piadosa y sacrificada, me enseñó a querer, a perdonar, a sacrificarme por los demás. Mi padre, hombre trabajador y recto en sus convicciones, dejó en mí la impronta de la libertad, del inconformismo y de la lucha contra la injusticia, así como también la huella indeleble de la independencia personal: un hombre debe saber salir adelante por si mismo ante cualquier situación o adversidad. Ambos inculcaron en mí los valores humanos y cristianos imprescindibles para formarme como persona y para enfretarme a una vida futura nada fácil.
Y efectivamente mis intenciones eran buenas cuando fui a la ciudad buscando mi primer trabajo, al tiempo que intentaba estudiar todo lo que pudiese sobre el arte de navegar, sobre el mar y sus secretos... Nacido tierra adentro, siempre me ilusionó la idea de poder ver el mar de cerca, montarme en un barco y surcar las aguas sin más destino que el horizonte infinito.
Viviendo solo en la ciudad, joven como era e ingenuo como buen hijo de humildes campesinos, sufrí la picaresca de los rufianes buscavidas y el desengaño propio del paso de la pubertad a la madurez. En ese momento, el mundo deja de ser ese lugar lleno de puestos de fruta coloreada atendidos por amables y límpidos mozos, ese bosque idílico con leñadores y cervatillos conviviendo en feliz albedrío, el tranquilo taller del artesano fabricando uno a uno con paciencia sus productos, las bellas y gentiles damas suspirando por amables y apuestos caballeros. No; el mundo tenía algo de eso, pero también, y quizás en más notable medida, engaños, envidia, traición, robos, asesinatos y perversiones de todo tipo. Maldad en una palabra.
Los malos gobiernos, preocupados sus miembros sólo de su enriquicimiento personal, acabaron prematuramente con la vida de mis padres, esquilmados sus recursos en arras a nuevas conquistas y descubrimientos de sustaciosos beneficios, los cuales revertían únicamente en los bolsillos de quien los organizaba, sin importarle ni el costo material ni el de vidas humanas.
La corrupción de los gobernantes, la avaricia y el ansia de poder extendidos a todas las clases de la sociedad, dando como producto seres ruines y mezquinos quienes, amparados por unas leyes que se sostienen en la fuerza de las armas, hacen y deshacen a su antojo sin tener en cuenta para nada al resto de humanos puestos bajo su mandato.

"... Allá muevan feroz guerra
ciegos reyes
por un palmo más de tierra,
que yo tengo aquí por mío
cuanto abarca el mar bravío
a quien nadie impuso leyes.

Y no hay playa
sea cualquiera,
ni bandera de esplendor,
que no sienta mi derecho
y dé pecho
a mi valor.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi Dios la Libertad;
mi ley, la fuerza y el viento;
mi única patria , la mar..."

P.S.
¡ Maldito lechuguino ! ¿quién te ha mandado poner estas estrofas que no son mías al final del dictado? Aunque , bien mirado, podrían serlo perfectamente, es más, me está empezando a caer bien el tipo que las compuso, seguramente otro lechuguino como tú Darby McGraw, fetch aft the rum, the rum y the RUM!!! ¿te enteras? ¡por las ventosas de todas las lapas!

sábado, 1 de noviembre de 2008

Barbarroja (5ª y última Parte)*

(x)


~Los Mitos También Mueren~




(x)

Barbarroja abandona la Provenza de vuelta a Estambul. Sus intenciones de ocupar Roma no habían dado resultado, ante la intervención a última hora de Francia, pero a cambio había obtenido bastantes beneficios asaltando las costas españolas y las italianas. Los Imperios Español y Otomano estaban ahora en tregua, pero Génova, muy cerca de su ruta, no. En un corto período de tiempo realiza varios desembarcos, saqueos y bombardeos en su ruta de retorno a Turquía. Así que San Remo vuelve a ser asaltada por tercera vez y se produce un desembarco en Borghetto Santo Spirito y Ceriale, ya en la provincia de Savona, ciudad a unos 45 Kms. de Génova por tierra y mucho menos por mar.

Provenza francesa y Golfo de Génova

Los genoveses mantenían prisionero a Turgut Reis(1), quien había sido capturado en Córcega por Giannettino Doria -sobrino de Andrea- en 1540 y, tras un período remando en galeras, fue encarcelado en Génova. Barbarroja pone rumbo a la ciudad ligur y envía noticia de que caerá sobre ella a menos que se le entregue al presionero. Entoces Andrea Doria le devuelve la misiva, invitándole al palacio de Fassolo para discutir la cuestión. Barbarroja acepta y se presenta en persona en Génova, donde, tras ser recibido por Doria y las autoridades, llega a un acuerdo y les paga 3.500 ducados a los genoveses a cambio del prisionero. Lo que parecía iba a ser una nueva derrota ante el turco, se convirtió en un negocio ventajoso para los genoveses.O...

Cerco de Génova, Matrakçı Nasuh- 1545

...Esa impresión daba. De todas formas, Barbarroja tenía pensado recuperar más de lo pagado, porque al abandonar la ciudad se detiene a bombardear Vado Ligure: la República de Génova le entrega ahora una fuerte suma para que no ataque otras ciudades. En Junio de 1544 aparece en la isla de Elba, frente a Piombino, al sur de Livorno, donde tiene una cuenta pendiente por resolver(2). Allí se encontraba prisionero un hijo de Sinan Reis, capturado 10 años antes por los cristianos en el asalto a Túnez(3). Amenaza con bombardear la ciudad si el prisionero no es liberado, ante lo cual, el gobernador lo libera. Dispuesto a seguir resolviendo cuentas pendientes antes de volver a Estambul. Asalta después Catiglione della Pescaia, Talamone y Orbetello, todos ellos en la provincia de Grossetto, en la Toscana. El asunto que le detiene en Orbetello es que sabe que allí residía Bartolomeo Peretti(4), quien había atacado Lesbos un año antes y había incendiado la casa paterna de Barbarroja en Mytilene.

(x)

Desembarca pero se encuentra con que Peretti ha muerto hace poco y está enterrado en el mausoleo familiar. Entonces Barbarroja detruye la tumba, saca los restos de Peretti y les prende fuego (buen chaval el barbas, sí señor; y nada rencoroso ¿eh?). Se adentra en el tómbolo y ocupa Santo Stefano y Porto Ercole(5).

Archipiélago Toscano y costa de Grossetto


Golfo de Nápoles - costa de Campania

De allí cruza a la isla de Giglio, desde donde prepara y realiza su próximo asalto : Civittavechia(6). Sitia y bombardea la ciudad, pero el embajador francés, Leone Strozzi, le convence para que cese el asalto. Sin problemas: pone rumbo a Obilia, en Cerdeña, donde se entretiene poco tiempo para dirigirse al Reino de Nápoles, por donde asoma a finales de Julio. Desembarca en la isla de Ischia, donde toma Forio. También toma Prócida, amenazando Puzzoli(7). Giannettino Doria sale a su encuentro con 30 galeras, pero es puesto en fuga por Barbarroja. Doria huye hacia el sur, buscando refugio y llega a Messina. Los turcos se detienen en Salerno pero no lo atacan debido a un fuerte vendaval que les impide maniobrar y desembarcar en Capo Pelinuro, cerca de la ciudad.

Combate en Messina

Luego se dirige hacia el estrecho de Messina e intenta tomar Reggio di Calabria desde tierra; para ello desembarca en Catona y se introduce tierra adentro hasta Fiumara y Calanna, mientras por mar ataca Cariati -lugar donde se encuentra el actual Aeroporto dello Stretto "Tito Minnitti", muy cerca de Reggio- en una maniobra combinada de la que desiste al final, para dirigirse a las Lípari.


Estrecho de Messina


Vista del Castillo de Lipari

Allí es donde efectuaría su último desmbarco en tierras italianas. Sitia la ciudadela de Lípari y la bombardea durante 15 días. Entonces le ofrece la rendición, a lo que los defensores rehúsan. Barbarroja toma y arrasa el lugar(8). Después de estas razzias por tierras italianas, pone rumbo por fin a Estambul, donde Suleymán le había llamado hacía tiempo.

Suleyman I recibe a Barbarroja (x)

Allí pasa algunas semanas antes de partir para las Baleares en lo que sería su último ataque a la Cristiandad, precisamente a Mallorca y Menorca, a las que de nuevo bombardea. Nombra como su sucesor en el gobierno de Argel a su hijo Hassan Paça y regresa, tras este pequeño "crucero", definitivamente a Estambul, esta vez para vivir un corto retiro en su palacio de Büyükdere, en la orilla europea del Bósforo.

Residencia de Verano del actual Primer Ministro turco, Büyükdere
(Foto: Rafael Campoy Orozco)

Llevaba tiempo dictando sus memorias a Muradi Sinan (9), y el último capítulo lo vivió en persona el propio escritor: apenas unos meses después de su llegada a Estambul, unas fiebres le atacan y muere en 1546. Increíblemente, tras largos años de contínuas batallas, abordajes y correrías de todo tipo, muere en su cama con unos 70 años(10)
Sus restos descansan en un türbe -especie de mausoleo- construído por el famoso arquitecto Sinan(11) -¡ otro "Sinan"más !- situado en el Parque de Barbarroja, en Besitkas, muy cerca del Museo Naval Turco (parte europea).

Türbe de Barbarroja, Besitkas-Estambul.

Muy cerca, se encuentra el monumento erigido en 1944 en su honor, esculpido por David Bjorgen.En el monolito que hay sus pies, pueden leerse unos versos del poeta turco Yahya Kemal Beyatlı, que podrían traducirse así:

¿De qué lugar del horizonte marino viene ese fragor?
¿Será Barbarroja que vuelve de Túnez o de Argel, o de las Islas?
Doscientos bajeles cabalgan sobre las olas,
vienen de las tierras donde brilla el Creciente:
¡Oh, benditos navíos! ¿de qué mares venís?


(x)

Su muerte no significó el fin del dominio del Imperio Otomano en el Mediteráneo, que sólo empezó a ceder a partir de la Batalla de Lepanto, y que mantuvo bajo su control gran parte de las posesiones adquiridas durante esta época hasta la Primera Guerra Mundial. Realmente, Heyreddin "Barbarroja" fue algo más que un pirata.

(x)

[En el futuro se publicarán textos históricos e imágenes, relacionadas con esta y otras biografías ,en un blog paralelo que se encuentra en preparación. Pienso que, aún siendo extensos, no son sino una somera muestra de esta parte importantísima de la Historia]


Notas:

(1) Turgut Reis , más conodido como Dragut, había navegado con Barbarroja. A la muerte de éste, le sucedió como almirante de la flota turca y sembró el pánico por doquier, llegándolo a confundir en muchos lugares con Heyreddin, quien había muerto ya. Este personaje tendrá su biografía en esta serie. También se las traía; también.

(x)

(2) La isla de Elba había sido habitada por los estruscos y después por los romanos (después de 480 a.C.). Al final del Imperio Romano empienza a sufrir los ataques de los bárbaros y de los sarracenos, hasta que entra a formar parte de la República de Pisa a comienzos del s.XI. En 1398 es vendida al Vizconde de Milán, quien negocia su posesión con la familia Appiani, Señores de Piombino, quien la controlan durante unos dos siglos. En 1546, una parte de la isla pasa a manos de Cosimo I de' Medici, Duque de Florencia y primer Gran Duque de Toscana. Al haber sido tradicionalmente pasto de saqueos berberiscos, Cosimo fortifica Portoferraio y lo rebautiza " Cosmopoli". En 1577 la isla retorna a los Appiani, hasta que en 1603 Felipe II toma Porto Azzuro y construye dos fortalezas.

Río Marina, Elba.

Playa Barbarroja, Elba, hoy día lugar de vacaciones, camping incluído.

Piombino era la capital del Principado de su nombre desde 1389. Aunque sus pequeñas dimensiones le hicesen parecer insignificante, el lugar fue protagonista de la época, al estar en medio de los intereses de los que por entonces regían el destino del mundo: Carlos V, Francisco I, el Papa y el Imperio Otomano. Por esa fecha de 1546 estaba gobernado por Iacopo V Appiano.

Piombino

Esta familia, los Appiani, había recibido el territorio por sus matrimonios con la familia Colonna, en concreto con Paola, hermana del Papa Martín V, y mantenía su posición de semiindependencia con el apoyo de Aragón
. Paola Colonna fue regente en favor de su hijo Iacopo, en contra de los intereses del verdadero heredero, Emmanuelle Appiano. Al morir y siendo todavía Iacopo menor de edad, deja el poder en manos de su hija Caterina, quien había casado con el condottiero Rinaldo Orsini. Después, Emmnauelle toma el poder y firma una fuerte alianza con el Reino de Nápoles. En 1503 César Borgia ocupó el Principado, hasta la muerte de su padre, el Papa Alejandro VI. El poder volvió a Iacopo IV Appiano por línea dinástica, quien inmediatamente se puso bajo la tutela del Sacro Imperio, siendo investido como príncipe por Maximiliano I en 1509 . Este Iacopo contrató a Nicolás Maquiavelo como consejero estratégico. Maquiavelo a su vez, mandó llamar a Leonardo da Vinci para que diseñara las nuevas defensas con que se dotaría a la ciudad. Leonardo estudió multitud de proyectos y diseños, muchos de los cuales jamás se llevarían a cabo, que se encuentran impresos en una serie de manuscritos que se coservan en la Biblioteca Nacional de Madrid.

Códice de Madrid II- Manuscrito nº 8936

Otro lugar famoso del Arcipiélago Toscano es la isla de Montecristo ( sólo 4,08 kms. cuadrados), si bien la fama le viene por la archiconocida obra de A. Dumas, El Conde de Montecristo. La isla está deshabitada y sólo existen las ruinas de un monasterio construido a mitad del s.XVI.


Islote de Montecristo

(3) Sinan Reis Al Yehudi -"el judío"- lugarteniente de Barbarroja, natural de Esmirna, y capitán de una nave de la flota. Tras la toma de Kos a los Caballeros de San Juan, la flota ataca Kefalonia y la toma, tras lo cual se dirige a Preveza al encuentro de Doria. Sinan Reis desembarca en Actium, algo a lo que en principio se oponía Barbarroja, pero que después demostró ser de una importancia vital, al apoyar desde tierra a la flota turca con fuego artillero. Esta acción le valió a Sinan ser ascendido a almirante.

Pueblo en Kefalonia-1972, Gerassimos Steris (1898-1987)

(4) Bartolomeo Peretti (1504-1544), más conocido como Meo Corso o Meo da Talamone, nacido en Vivariu, Córcega, de familia probablemente de esa misma isla o tal vez albanesa. En 1522 aparece combatiendo en el Bande Nere de Giovanni de Medicis. Su valor al enfrentarse con los turcos, en especial con Barbarroja, le valió ser nombrado almirante de la flota de los Estados Pontificios. (Sobre su biografía se hablará en los anexos)

Rocca di Talamone

(5) Porto Santo Stefano, al pie del Monte Argentario. Esta parte de la costa carecía de actividad debido a su contínua exposición a los piratas. Sólo hasta después de Lepanto no comenzó a tener cierta relevancia comercial. Era posesión de la familia Aldobrandeschi, a la que perteneció el Papa Gregorio VII. Guglielmo y Omberto, padre e hijo miembros de esta familia, aparecen en la Divina Comedia de Dante ( Purgatorio, XI, 59).

Porto Santo Stefano


(6) En su asalto a Giglio, Barbarroja mató a todo el que se le opuso y deportó como esclavos a 700 habitantes. Debido a esta masacre, la familia Medici repobló la isla con gentes de Siena. Los ataques sarracenos no cesaron hasta 1799.

Vista de Giglio

Civitavecchia fue adquirida por los Estados Pontificios. Por orden de Julio II, Bramante construyó el Fuerte Michelangelo para defenderse de los ataques de los piratas, que desde antiguo habían asaltado el lugar e incluso lo ocuparon en una ocasión (828). El baluarte fue luego agrnadado y reformado por otros arquitectos en 1535 ,por orden de Pablo III.
Sin embargo, la parte superior de la torre "maschio" de la fortaleza, fue terminada por Miguel Angel Buonarroti, de ahí sunombre


Castello Michelangelo, Chivitavecchia

(7) Barbarroja asoló Ischia e hizo 4.000 prisioneros. Por su parte Procida había sufrido un fuerte asalto por parte del pirata en 1534, no menos cruento que este.


Forio

Castillo Aragonés, Ischia.

Procida

(8) Barbarroja asalta Lípari con 150 naves y la toma tras un fuerte asedio. La catedral, edificio de gran envergadura, fue incendiada y los 8.000 habitantes, deportados. Tras este episodio, Carlo V la protegió con nuevos muros y la repobló con catalanes e italianos de Campania.

Catedral de Lípari.

(9) Estas memorias consisten en cinco tomos mnuscritos, conocidos como Gazavat-ı Hayreddin Paça - "memorias de Hayreddin Pachá" - y que hoy día día están expuestos en el Palacio de Tokapi y en la Biblioteca de la Univesidad de Estambul. El académico turco Prof. Dr. Ahmet Şimşirgil las ha recopilado y publicado con el título Kaptan Paşa'nın Seyir Defteri ("El Gran Libro del Capitán Pachá"). También existe una versión ficcionada por M. Ertuğrul Düzdağ, Akdeniz Bizimdi ("El Mediterámeo es Nuestro").



(10) Sobre el año de su nacimiento existen diversas opiniones, diciendo unos que nació en 1473, otros en 1478 y por úl y la que más partidarios tiene , 1475. La confusión se debe al uso de diferentes sistemas de calendario y a las dudas sobre el lugar que ocupaba Hizir entre sus cuatro hermanos, pudiendo darse el caso de haber confundido las partidas de nacimiento de unos y otros.


(11) Sinan ibn Adülmennan (1490-1588) fue un grandísimo arquitecto, unos de los más importantes de la Historia. Curiosamente, a pesar de ser, como hemos dicho, importantísimo, es casi un desconocido fuera de la cultura islámica. De origen armenio y cristiano, fue educado como musulmán, por tanto, instruído como jenízaro. Su condición de soldado de élite le sirvió para entrar en contacto con cantidad de estilos arquitectónicos diferentes, aparte de conocer en profundidad el bizantino, pues participó en muchas de las campañas que el Imperio sostenía en diversas partes del mundo: Centroeuropa, Grecia, Egipto, Persia... Fue precisamente en el ejército donde empezó a demostrar sus aptitudes, siendo oficial de catapultas -ya por entonces sustituidas por cañones- y construyendo fuertes, murallas de defensa, puentes y acueductos. Sería de unos 50 años cuando Suleymán "El Magnífico" le nombra su arquitecto principal: es entonces cuando empieza realmente su extraordinaria carrera, que ha dejado para la Humanidad un maravilloso patrimonio. Se le atribuyen 81 mezquitas, 50 oratorios, 62 escuelas, 19 mausoleos, 32 conjuntos palaciales, 24 hospitales, 17 casas de postas, 6 mercados, 33 baños públicos, 7 acueductos, 8 puentes y 383 edificios más no catalogados o desaparecidos hoy día.

Gran Mezquita de Suleymán, Estambul.




(x)
Imágenes publicadas por cortesía del Muhteşem Denizcilik Tarihimiz



Agradecer a Jaime Garcia González (Jim "Crazy Virginian"- "El Virginiano") su inestimable ayuda -incluso en la tribulacion- sin la cual muchos datos e imágenes de los aquí mostrados hubiesen sido harto difíciles, si no imposibles, de publicar.